En la actualidad, los emprendedores enfrentan proceso de recesión económica global y crisis que conducen a la necesidad de obtener nuevos conocimientos y herramientas para su empoderamiento. A medida que avanza la profesionalización y especialización de los emprendedores, éstos deben ocuparse de un mayor número de tareas con más información y conocimientos. Entre estas actividades podemos mencionar: conseguir un plan de marketing eficiente, crear y/o vender un producto o servicio, gestionarse, realizar acuerdos y alianzas estratégicas, mesas de negocios permanentes, montar un negocio, ayudar solventar problemáticas sociales, realizar diagnósticos, seguimientos, controles básicos de funcionamiento, entre otros. No alcanza ahora con la producción y la venta, los negocios son cada vez más complejos y requiere un alto grado de  socialización, actualización de la información propia e información del contexto regional. Es por esto que los emprendedores tienen la necesidad de contar con servicios de consultoría y de información que los ayuden a mejorar su desempeño, como claves de crecimiento económico, de desarrollo y competitividad. Con la idea de estar conectados e integrados para proyectar soluciones conjuntas, dentro de la nueva era digital, participar de un Observatorio digital puede ser una posible solución que da respuesta  a estas y otras cuestiones que expresan con frecuencia los emprendedores locales.

Es innegable la velocidad y la facilidad cada vez mayor que tienen los ciudadanos comunes de generar espacios y propuestas de las más diversas a través de Internet, siendo simultáneamente emisores y receptores, característica inexistente en los medios de comunicación tradicionales como la TV, la radio y la prensa escrita. Según López de la Madrid y Espinoza de Monteros (2006), las tecnologías de la información y la comunicación de los tiempos contemporáneos establecen canales alternativos y dispersos en donde se accede a información que no forma parte de la corriente mainstream. Esto tiene un resultado positivo para el acceso a la información y la accesibilidad de los datos y la participación horizontal que promueve dicha información. Es posible destacar tres aspectos del entorno digital en que nos movemos: a saber, la transformación del espacio común de discusión y la visibilidad social de los intercambios de datos cada vez más intensos y veloces; el incremento de la globalización de los flujos comunicativos y, por último, el fortalecimiento de la sociedad civil en cuanto a la recepción, tratamiento y producción de la información (Wesch, 2008).

Grijalva y Tapia (2018) señalan la dispersión y la fragmentación de los datos como una de las características más profundas de los tiempos que corren. Quizá uno de los mayores avances teóricos de la Web 2.0 fue la aparición de las comunidades tipo Wiki. Las prácticas abiertas del Wiki, continuadoras de la ética hacker y la cultura del software libre, muestran una clara tendencia hacia un mapeo colaborativo del mundo del conocimiento.

En este contexto en que las tecnologías facilitan el flujo pero también los aceleran, generan nuevos volúmenes de información pero también lo fragmentan y dispersan, las competencias digitales obtienen una creciente atención por parte de los académicos. El personal universitario docente y no docente que conoce y maneja los TIC consigue  competencias que les facilita la obtención de ventajas a partir de las de las tecnologías. A pesar de todos estos beneficios reales y percibidos, muchos trabajadores universitarios hoy en día no logran comprender a fondo la utilidad que le puede significar el uso de las TIC en el desarrollo de contenidos y, como en el caso observado, en el enlace con organizaciones por fuera del espacio académico con el que entablar relaciones de cooperación profesional.

Las tecnologías no producen transformaciones importantes per se en la vida de las sociedades, sino el en el contexto de procesos sociales y culturales que permiten esos cambios. Para que la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación faciliten el desarrollo de actividades de generación de conocimiento se requiere personal docente y no docente con prácticas modernas que sepan promover y utilizar estas tecnologías.  Tessio et al (2006:4) agrega sobre la incorporación de las TIC a la universidad:

“No se trata de incorporar las nuevas TIC a la universidad solamente porque “están presentes en nuestra sociedad”, ni porque un discurso “de moda” pueda sugerirlo. El desafío de la incorporación de las nuevas tecnologías en la educación consiste en utilizarlas como medio para mejorar la enseñanza y la generación de conocimiento.” 

La apropiación social del conocimiento es el proceso por el cual el conocimiento técnico, tecnológico y científico se vuelve disponible para la población general a través de un lenguaje y escenarios comúnes, no eruditos (Marín Agudelo, 2012). Por lo tanto, individuos y emprendimientos colectivos pueden extraer sus propios elementos de esta batería de conocimiento de forma que le sea útil para su propio beneficio y ganancias económica. Por ejemplo, si una organización productiva que debe tomar una decisión recibe ayuda de diferentes herramientas como las analíticas visuales o la inteligencia de negocios, la probabilidad de que la orientación sea exitosa es mayor. La generación de datos siempre es el resultado de la combinación de datos confiables y al mismo tiempo reproducibles obtenidos de diferentes bases correctamente organizadas y gestionadas. Entrega a la inteligencia de negocios la oportunidad para detectar tendencias y ajustes, señales en diferentes etapas de análisis (Bigatti y Grasso, 2005).

Es posible considerar tres opciones organizacionales disponibles para recurrir a conocimiento científico. La primera es el abastecimiento interno a través del uso de jerarquías o externo a través de intercambios de mercado o redes. La economía de los costos de transacción tradicionalmente ha distinguido entre sólo dos tipos de arreglos organizacionales para conducir estos intercambios: los mercados o las jerarquías (Williamson, 1975). Los mercados organizan los intercambios externos de la firma a partir de mecanismos de precios o contratos legales, la jerarquía organiza los intercambios internos de la firma a través del empleo directo y la propiedad de activos. Una crítica habitual a esta perspectiva es que ignora la importancia de los valores sociales en los procesos de intercambio (por ejeplo, Granovetter, 1985). Tanto los mercados como las jerarquías son constructos sociales cuya existencia y eficacia depende de un consenso social más amplio sobre las normas de la conducta. Por lo tanto, los intercambios a través de mercados y normas pueden entenderse como siendo sostenidos por normas de los grupos sociales involucrados.

La Educación Virtual enmarca la utilización de las nuevas tecnologías, orientándose al desarrollo de metodologías alternativas para el aprendizaje de alumnos de poblaciones especiales que están limitadas por su ubicación geográfica, la calidad de docencia y el tiempo disponible” (Álvarez, 2002). La Educación Virtual es la modalidad educativa que eleva la calidad de la enseñanza aprendizaje que respecta su flexibilidad o disponibilidad (en cualquier momento, tiempo y espacio). Alcanza su apogeo con la tecnología hasta integrar los tres métodos: asincrónica, sincrónica y autoformación (Lara, 2002). La educación virtual es una combinación entre la tecnología de la realidad virtual, redes de comunicación y seres humanos. En los próximos años, la educación virtual será de extender y tocar a alguien (o una población entera) de una manera que los humanos nunca experimentaron anteriormente (Banet, 2001).

 

La Universidad, la educación en la era digital, la transformación y reinvención de los emprendedores que ocurre repentinamente, así también el valor agregado en las acciones, a través de la tecnología nos lleva a consecuencias reales, como;

La recuperación programada a mediano y largo plazo, desde una gran incertidumbre y con este impacto global, afectando la actividad económica y desequilibrios económicos de la región. Las políticas del crecimiento sostenible deberán estar bien articuladas como fase de recuperación. En la región de Latinoamérica los factores macroeconómicos ya venían con presión impositivas importantes y con muchos desafíos, sumados a esta recesión global, la crisis tiende a pronunciarse, es por esto que las variables estratégicas deben reforzar y restablecer el camino a seguir, durante la recuperación. En un contexto de reforzar y restablecer el sector privado, se dan una serie de políticas necesarias y de promover el emprendedorismo, con planes productivos de incentivo en los créditos y de un trabajo colectivos en algunos países, esto con esperanza de amortiguar el impacto global y hacer un espacio a los indicadores de inversión, gasto público, exportaciones, importaciones, consumo, etc.

Visto la situación social con el aumento de pobreza y de las desigualdades economicas/sociales, se visualizan programas atendiendo estas vulnerabilidades y dar pronta solución que ayuda a la agenda social, siempre focalizadas en las personas que más lo necesitan, generando desarrollo prioritarios y una búsqueda de la adaptación a las nuevas tecnologías. No siempre sucede en todos los contextos, pero sí en algunos países que tienen una mirada social solidaria y de alcanzar nuevos mercados laborales.

Estos momentos decisivos, la transformación y transición en la economía social, puede marcar la vida de estabilidad a futuro, estas fases de recuperación deberán ser impulsadas en forma colectiva con una visión a largo plazo y una labor conjunta entre el sector público y privado, dando mayor importancia a los emprendedores que son el eslabón de valor agregado.

Un desafío sin duda que debemos enfrentarlo con calidad del ser humano, en escenarios productivos y con innovación, tecnología, además de encontrarnos en un mundo complejo y dinámico, dispuesto a cambiar con el sector emprendedor, esperando resurgir nuevamente pero renovados.

 

“La construcción colectiva es una forma de pertenecer al equilibrio general”