En un contexto complejo, dinámico y que se transforma, nos encontramos con un punto de inflexión en el emprendimiento, es un caso particular y que se viene reflejando en el accionar de jóvenes emprendedores de la provincia argentina de Mendoza, la ciudad de San Rafael, una destacada región por su producción de vinos, hoy más que nunca integrados al mundo y con sed de potenciar emprendimientos. En esta oportunidad Alejandro Matthiess nos dice:

AMAKAIK es un emprendimiento familiar relativamente joven, que nació en el año 2013 con la compra de una finca de 3 ha. en la localidad de Atuel Norte a 40 km de San Rafael, Mendoza.

Surge de la necesidad de un cambio de perspectiva laboral y personal, ya que la familia, integrada por Verónica (médica neurocirujana) y Alejandro (Ing. Químico, dedicado al packaging, y actualmente enólogo), ambos trabajando en BsAs, y sus hijos, les interesaba un emprendimiento que les permitiera desenfocarse de la vida de la ciudad. El objetivo era buscar un proyecto propio en un espacio no muy grande, manejable, y que cumpliera con 3 aspectos básicos:

  1. Que estuviera relacionado con lo agrológico, es decir algo que les permitiera cuidar la tierra y obtener sus frutos.
  2. Que tuviera la posibilidad de una transformación industrial posterior (elaboración de vinos – elaboración de aceites, etc)
  3. Que tuviera un uso secundario recreacional/turístico.

Luego de varios meses y viajes por la zona de San Rafael se decidió por la compra de una hermosa finca pegada al río Atuel (https://goo.gl/maps/fjaw31T7WGPQDVH56), que contaba con 1 cuadro de Viña de Cabernet, 1 cuadro de ciruelos abandonados, y 1 cuadro de superficie sin trabajar.

Inmediatamente se decidió limpiar el cuadro de ciruelos y plantar allí una viña nueva de Malbec, y la construcción de una pequeña bodega con espacio para producción y guarda subterránea, inscripta en el Instituto Nacional de Vinicultura (INV) como bodega artesanal.

La Misión del emprendimiento desde el comienzo fue planteada como la elaboración y comercialización de vinos artesanales de excelente calidad. Querer ser una bodega boutique, de producciones acotadas, respetando el entorno, promoviendo la sustentabilidad y la responsabilidad social.

Ya en el año 2014 se realizó la primera cosecha y producción de vinos. A partir de allí la bodega fue creciendo e insertándose en el entorno social del lugar, compartiendo e interactuando con los vecinos logrando una enriquecedora relación mutua.

En el año 2017 se decidió la transformación de la Finca en orgánica y desde esa fecha ya se está trabajando sin agroquímicos, con fertilizantes y métodos naturales.

Hoy ya cuenta con el certificado de Finca en Transición Orgánica, y para el año 2021 se contará con la certificación de Finca Orgánica concedida por la certificadora OIA.

A medida que el emprendimiento fue creciendo y mejorando los procesos de vinificación, la calidad de los vinos fue superándose y en el año 2018 se obtuvo la MEDALLA DE PLATA Vinandino 2018 Grandes Concursos de la Argentina, categoría Vinos artesanales.

En la actualidad, Amakaik vinifica sus propias uvas Cabernet y Malbec y también de algunas fincas vecinas (Syrah y Bonarda).

Con esos cuatro cepas se elaboran los vinos de varietales puros y blends Cabernet/Malbec, Cabernet/Bonarda, Malbec/Bonarda.

La apuesta por la Sustentabilidad es muy fuerte, ya que estamos convencidos de los beneficios de las prácticas sustentables, incluso desde el punto de vista económico:
– Optimización del negocio a largo plazo
– Mejora en la calidad del Vino
– Incrementa el valor de la tierra (a mayor cuidado, mayor valor inmobiliario)

Como parte de nuestro compromiso con generar productos industriales más sustentables, estamos diseñando y evaluando la incorporación de equipos de energía renovable.

Nuestro principal mercado es la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y algunas ciudades del interior como Rosario, San Nicolás y La Plata; los canales habituales son vinotecas, restaurantes, pero el mayor caudal es la venta directa y a partir del 2020, e-commerce.

En el año 2019 se realizó la primera exportación a Alemania y en el 2020 se realizó la segunda exportación. Se está trabajando con instituciones como ProMendoza, para continuar abriendo posibilidades de mercados externos.

Desde el punto de vista del Marketing se trabaja en las redes sociales, y principalmente en eventos culturales.

El Vino es Cultura, es el lema del equipo, y por lo tanto hay mucha presencia en eventos en los Centros Culturales, apoyando conciertos, presentaciones de libros, obras de arte, etc. Charlas y degustaciones son habituales y es muy común la presentación en degustaciones colectivas con otros colegas. Por ejemplo se ha participado en grandes eventos como la Noche de las Bodegas, Ferias de las Regiones (organizada por el GCBA), Fiesta de la Flor en San Rafael, etc.

Amakaik es una voz originaria femenina (Tehuelche) que significa: “Que tiene fuego, que tiene vida”. Se eligió ese nombre pensando en la analogía de la vida y el vino como bebida ancestral. Y luego de casi 7 años de haber iniciado el emprendimiento, se puede decir que ya tiene vida propia. Los comienzos fueron muy duros, ya que todo el proyecto se hizo con financiación propia y en paralelo con las obligaciones laborales existentes. Cientos de viajes a San Rafael los fines de semana para seguir trabajando en el diseño, construcción de la finca y bodega. Esta forma de emprender tuvo sus pros y sus contras. Por un lado, al no contar con experiencia en algunos temas enológicos, se cometieron muchos errores, y el desgaste físico fue muy grande. Pero por otro lado, el haber estado tan fuertemente involucrado en todos los procesos, le brinda a uno la certeza de cómo están realizadas las cosas, y por sobre todo la alegría y el orgullo de haber creado un emprendimiento tan bello.

Como todos nosotros sabemos, estos emprendimientos necesitan tiempo y esfuerzo, el proyecto recién hoy se encuentra en un punto de equilibrio. Debemos tener mucho cuidado en los pasos futuros para continuar este proceso de crecimiento. La bodega está al 75% de su potencial y de lo autorizado por el INV para bodegas artesanales, que son 12000 litros de vino al año.

La gran ventaja que hoy tiene el proyecto es que el volumen es manejable y que la mayor parte de la cadena está integrada, desde la provisión de la uva, la vinificación, el envasado y vestido de las botellas.

Llegar al techo productivo de la categoría artesanal es una meta cercana, pero para un incremento sustancial de la producción, se debería hacer un cambio de escala, que requeriría financiamiento externo, y esa es la pregunta a realizarse en un futuro próximo.

Alejandro Matthiess

amakaikvinos@gmail.com

www.amakaik.com

wup +54911 53349712

FB: Amakaik

IG: @amakaikvinos